EL MUSEO DE LA DISTOPÍA

Este es un blog creado con propósitos educativos. Brinda apoyo, al estudiante y al educador, en el proceso de aprendizaje, facilitando la reflexión, el cuestionamiento de sí mismo y de los otros y la colaboración, proporcionando contextos para el ejercicio del pensamiento de orden superior.

Además tiene como propósito de ser un “museo virtual”, o una parte de un museo, que se caracteriza por el uso de medios virtuales para mostrar, preservar, estudiar, reconstruir y divulgar el patrimonio material o inmaterial de la humanidad, en este caso de sinopsis de material fílmico y literatura distópica con la intención de nutrir el blog con comentarios críticos.

Distopía es el término opuesto a utopía. Como tal, designa un tipo de mundo imaginario, recreado en la literatura o el cine, que se considera indeseable. La palabra distopía se forma con las raíces griegas δυσ (dys), que significa ‘malo’, y τόπος (tópos), que puede traducirse como ‘lugar’. La distopía plantea un mundo donde las contradicciones de los discursos ideológicos son llevadas a sus consecuencias más extremas. En este sentido, la distopía explora nuestra realidad actual con la intención de anticipar cómo ciertos métodos de conducción de la sociedad podrían derivar en sistemas injustos y crueles. Por ejemplo: una nación donde se ejerza un riguroso control estatal para garantizar una sociedad organizada, feliz y conforme, podría derivar en un régimen totalitario, que reprime al individuo y cercena sus libertades en función de un supuesto bienestar general.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Rascacielos, de J.G. Ballard (1975)



Cuando se instaló en el nuevo rascacielos, junto con un grupo aparentemente homogéneo de prósperos profesionales, Laing creyó haber encontrado el retiro ideal, un anonimato pacífico lejos del caos de la gran ciudad. En un principio sólo advirtió unos pocos indicios de rivalidad profesional entre distintos grupos de residentes, pero nada que permitiera adivinar la hostilidad que muy pronto dividiría a los ocupantes en tres grupos antagónicos, que rivalizarían en la dilapidación irreversible de las diversiones y las comodidades que proporcionaba el inmueble. Ballard describe la intranquilidad y el descontento de quienes habitan en grandes edificios de apartamentos, como si la estructura misma de estas sociedades vastas y cerradas fuera una de las imágenes más sombrías y terroríficas de las agresiones y perversiones de la civilización moderna.

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